La regla más simple: mide la distancia entre el sillón y la pared en metros y multiplícala por 25. El resultado es más o menos el tamaño ideal en pulgadas.
Para una sala de 2.2 metros, un televisor de 55 pulgadas es perfecto. Si la sala es más grande o te gusta ver fútbol y películas, sube a 65.
Y no te olvides del sonido: los televisores delgados suenan poco. Una barra de sonido cambia la experiencia por completo.

















