Cambiar la sala no siempre pide muebles nuevos. A veces basta con mover lo que ya tienes, sumar luz y darle un poco de verde.
Empieza por la luz: una lámpara colgante sobre la mesa y otra de pie o de escritorio junto al sillón cambian el ambiente por completo.
Después, plantas: una suculenta o un cactus no piden casi cuidado y dan vida a cualquier rincón. Y si te toca cambiar el sofá, elige un color que combine con lo que ya tienes.